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Comunicación en el sector editorial: ¿una ecuación imposible?

In Estrategias, Prensa & PR by Aureli VázquezLeave a Comment

Comunicar es siempre un oficio complejo, y si con la comunicación se pretende inducir directamente a la venta, el oficio se convierte casi en un arte. Al contrario que en otros sectores, el editorial cuenta con un margen muy reducido debido a la gran cantidad de agentes que toman parte en el proceso (autores, agentes, traductores, editoriales, imprentas, maquetadores, fotógrafos…). Todo ello, con un claro factor en contra: el libro no es un producto de primera necesidad. ¿Es posible realizar acciones de comunicación sin afectar a la ya mermara rentabilidad? Veámoslo.

Empecemos por lo evidente: si los libros de una editorial no se promocionan, difícilmente se venderán. Así que… es necesario hacerlo. Sencillamente, una editorial que aspire a sobrevivir no puede prescindir de la comunicación. La cuestión es: ¿qué acciones podemos llevar a cabo de forma razonable? La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla cuando se trata de un gran grupo editorial: existe un departamento de comunicación cuya estructura se amortiza comunicando las decenas (o centenares) de títulos que se lanzan cada año. Planeta, Penguin Random House… son grupos editoriales que utilizan esta fórmula.

Contar con una rutina establecida nos ayudará a compatilizar las necesidades de comunicación con los procesos habituales de la editorial. De la misma manera que un libro siempre se corrige y siempre se registra en el ISBN y el Depósito Legal, siempre debe ser comunicado

No podemos decir lo mismo cuando la editorial es mediana o pequeña. Difícilmente es sostenible que haya una persona (ya no digo un departamento) dedicada exclusivamente a labores de comunicación. Por otra parte, los editores no siempre cuentan con el tiempo o las habilidades necesarias para hacer una buena comunicación. A continuación enumeramos algunas fórmulas que permiten resolver la ecuación de forma razonable y sin afectar a la rentabilidad de la editorial.

Planificación: planificar significa optimizar el tiempo. Contar con una rutina establecida nos ayudará a compatilizar las necesidades de comunicación con los procesos habituales de la editorial. De la misma manera que un libro siempre se corrige y siempre se registra en el ISBN y el Depósito Legal, siempre debe ser comunicado. En los siguientes puntos vemos cómo.

Redes sociales: no es rentable ni razonable pasarse todo el día entrando y saliendo de las redes sociales de la editorial para interactuar con posibles lectores, anunciar eventos y promocionar títulos. Es mucho más práctico dedicar una parte del día (pongamos, 20 minutos) a interactuar con lectores, responder posibles preguntas y anunciar novedades. Si disponemos de tiempo, podemos planificar un par de franjas durante el día; será la manera de no perder demasiado tiempo. Los gurús de las redes sociales estarán radicalmente en contra de esta manera de proceder, pero… incluso un gurú entenderá que los editores tienen muchas ocupaciones incompatibles con la omnipresencia en redes. Sobre todo hay que evitar el ‘efecto spam': es un tremendo error pasarse todo el día emitiendo tuits y posts de autobombo (acabarán por quemar a nuestros seguidores). Hay algunos casos extraordinarios de interacción masiva a través de redes que tienen notable éxito, como el caso del escritor Eloy Moreno en Facebook.

Imaginación al poder. ¿No somos editores? ¡Demostremos nuestra inventiva! La librería La Calders de Barcelona hizo en diciembre de 2014 un divertido vídeo en el que denunciaba un salvaje alunizaje obra unos cacos que habían entrado a robar libros. El vídeo (podéis verlo aquí) se acerca ya a las 200.000 visitas. La editorial Blackie Books ha abierto un micro-punto de venta en la caseta de conserje de un hotel, lo que le ha dado una doble ventaja: aparecer en la prensa y ganar un nuevo punto de distribución. Igualmente, la editorial LcLibros ha convocado un concurso con ‘los gayumbos de Pablo Iglesias’ como reclamo.

Envío de ejemplares a la prensa: es otro proceso que puede (y debe) ser pautado. Nos guste o no, los medios de comunicación son importantes para la difusión. Vale la pena dedicar un tiempo (y el coste de los envíos) a elaborar una buena base de datos de periodistas y enviarles sistemáticamente nuestras novedades. Una sola reseña en un medio de alcance medio puede ser tan útil como semanas enteras dedicadas a las redes sociales. Si la reseña o entrevista se hace en un medio de masas, puede llegar a significar una nueva edición (¡casi nada!). Me consta que alguna editorial ha activado directamente una segunda edición en el momento en que el diario La Vanguardia publicaba una ‘contra’ dedicada a uno de sus autores.

Blogs literarios: hay decenas de blogs literarios que valen la pena, tanto o más que algunos medios de comunicación ‘serios’. Despreciarlos es un error, porque nos ayudarán con sus reseñas y críticas (incluso las malas críticas) a la difusión de nuestros libros. Muchos de estos blogs tienen además sus propias redes sociales, en algunos casos con muchos seguidores. Es aconsejable considerarlos como un medio de comunicación más.

Newsletters sí, pero con prudencia… no es bueno castigar a nuestros lectores con un bombardeo semanal de noticias intrascendentes para ellos

‘Notas de prensa': exactamente igual que el envío de ejemplares. Si no tenemos la habilidad de hacer una buena redacción ‘periodística’, al menos enviemos una ficha-resumen a los medios. Podemos enviarla a una lista más extensa, ya que no lleva asociado el coste de envío ni del propio ejemplar. En una reciente (y muy recomendable) entrevista publicada por la revista JotDown, los editores de Valdemar decían (con cierta guasa) que los medios y su editorial se ignoran mutuamente. En realidad es una verdad a medias, porque muchos medios (generalistas y sectoriales) publican reseñas, entrevistas y menciones sobre su editorial. A veces, una efemérides o un aniversario pueden ser el pretexto perfecto para que la prensa se fije en nuestro sello. La editorial Periférica, por ejemplo, consiguió cierto impacto este mismo año anunciando sus 10 años en activo. Las secciones de cultura de las principales agencias (Europa Press, Efe…) nos ayudarán especialmente a tener más difusión. Aquí veréis algún ejemplo de noticia publicada por una agencia.

Mailing a nuestra base de datos: nuestros lectores y potenciales lectores estarán felices de saber que tenemos una novedad. No es necesario ‘castigarlos’ con un newsletter semanal, pero un envío mensual puede ser una periodicidad adecuada para mantener el contacto activo. Hay herramientas muy conocidas (como Mailchimp, Mailify y otras) que son fáciles de manejar y dan un buen resultado.

Blog/web de la editorial: a menudo, el gran olvidado. Escribir un breve ‘post’ o artículo en la web de la editorial ayudará a que nuestros seguidores más fieles lo sepan. Además, podremos utilizar este link para difundirlo en nuestras redes sociales y en el mailing que enviaremos a nuestra base de datos. La editorial Alrevés, por ejemplo, es tremendamente activa en este aspecto.

Este artículo se ha publicado simultáneamente en DircomNews y Tallerdeletras.com

Aureli VázquezComunicación en el sector editorial: ¿una ecuación imposible?

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