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Ya tengo un blog… ¿y ahora qué?

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Por Sonia Martínez, Periodista y Blogger en MyWeddingLab.

Nos creamos un blog. Escogemos un nombre y un diseño bonito,  un logo bien chulo y seguimos las configuraciones básicas. Genial. Ahora hacemos nuestro primer post y lo publicamos. Ya somos bloggers (léase con ironía). Y entonces pasa un día, y otro día, y otro día más. Y al final, nos acordamos que una vez nos creamos un blog para dar nuestra opinión sobre un tema, para compartir, para hablarle a nuestros followers.

Está claro que esto no funciona. ¿Por qué? La frecuencia de los contenidos es uno de los factores más importantes que determinarán que nuestro público visualice o no nuestra marca. Un blog nunca funcionará si no le dedicamos tiempo y lo nutrimos de contenido asiduamente. Básicamente por dos motivos. Por un lado,  para convertirnos en referencia en cuanto al tema del que trata nuestro blog y tener una comunicación constante con nuestros seguidores para crear así un vínculo de afinidad. Si no les damos contenido nuevo y a menudo, nos olvidarán. Además, un blog, tanto personal como profesional,  es  un compromiso con los lectores, tengas dos o dos mil. Si te da igual si te leen o no, no has escogido el canal adecuado.

Lo primero que debemos tener muy claro es  un  calendario que establezca la frecuencia y el tipo de mensajes que vamos a publicar. De nada sirve publicar un post al día si el contenido es irrelevante. Es muy importante crear contenido de calidad y mantenerlo en cada uno de nuestros posts. Nos encontramos ante un público muy estricto. Si nuestros seguidores están acostumbrados a un nivel y se lo bajamos… nos dejarán de seguir por siempre jamás. Ah!, y cuidado con abusar  del contenido publicitario. Un blog en el que sólo se habla de lo buenos que son los productos de una empresa no es interesante. Podemos hacerlo de vez en cuando, pero sólo cuando tengamos un motivo justificado.

Si nuestros lectores habituales entran en nuestro blog esperando leer algo nuevo y no encuentran nada, seguramente lo volverán a intentar al día siguiente. Si tampoco se encuentran con nada nuevo, al tercero sólo entrarán la mitad. Y me imagino que no hace falta decir qué ocurrirá al cuarto día. Se habrán ido a otro blog y nos costará volver a recuperar su atención. Por eso es importante plantear desde el principio el ritmo de publicación. Si pensamos que no vamos a poder mantener una periodicidad de actualización diaria, elijamos una distancia mayor en el tiempo. Eso sí,  hay que respetarla. ¿Verdad que no te gusta que te dejen plantado cuando acudes a una cita? ¡A tus seguidores tampoco!

¿Y entonces cuántos posts y cada cuánto tengo que publicar? Una actualización de como mínimo de 3 posts  a la semana ya es buena para el posicionamiento en buscadores. Ahora, obviamente, si podemos publicar uno cada día, muchísimo mejor. Si sólo podemos publicar 3 veces a la semana, de acuerdo,  aunque respetando esa temporalidad.

Pero hay otro motivo que va más allá de que nuestros lectores vean cada día contenido nuevo. Y es que hay otro destinatario al que debemos tener muy en cuenta si queremos tener un buen posicionamiento en la red: el Sr. Google.

Google es un robot, pero un robot bastante listo que sabe perfectamente lo que hacemos o dejamos de hacer y que por ello nos premia… ¡pero también nos castiga!

Hace unos años,  Google actualizó su algoritmo en España (el llamado ´Google Panda´) y cambió así el posicionamiento de las webs en base a su calidad, originalidad y corrección ortográfica. Es decir, que saca de las primeras posiciones aquellos contenidos duplicados o mal escritos.  Con lo que prohibido copiar y mucho ojo con las faltas de ortografía.

Queda claro entonces que el que te encuentren o no en las búsquedas depende de Google y sus  mecanismos de indexación de los contenidos, que se realiza a través de programas denominados arañas. Este mecanismo de rastreo permite ir añadiendo al índice de Google las miles de millones páginas web. Para entendernos, es el tiempo que transcurre desde que publicamos un contenido en nuestro blog, hasta que esta famosa araña nos hace una visita para indexar el contenido del mismo. Lo que quiero decir es que si publicamos un post una vez al mes, ni nos molestemos en perder 30 minutos en escribirlo, porque no habrá servido para nada. Y vigilemos a la hora de publicar artículos inferiores a 500 palabras en grandes cantidades, ya que Google lo podría encontrar sospechoso y penalizarnos.

Los sitios que más contenido dinámico generan son un muy buen punto para indexar. Publicar un mínimo de 2-3 post a la semana favorece la frecuencia con la que Google rastrea nuestro blog, que será mucho más alta y por lo tanto el tiempo que transcurre desde que publicamos hasta que nuestro post pasa al índice será mucho menor.

Así que un blog nos dará visibilidad y reforzará nuestra estrategia siempre y cuando generemos con frecuencia  contenidos útiles para nuestra comunidad y los compartamos en las redes sociales. Esto potenciará nuestra influencia en el sector, nos ayudará a posicionarnos gracias al SEO y, además, la analítica web nos aportará información valiosa de lo que a nuestro público le gusta. Tenemos una herramienta muy poderosa en nuestras manos. Utilicémosla bien.

 

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